Depende de varios factores:
¿Tienes claras las soluciones para los problemas actuales?
¿Al resolver estos problemas, el flujo actual cambiaría de manera significativa?
Si respondiste «sí» a ambas preguntas, entonces probablemente no sea el mejor momento para realizar una auditoría.
Aunque muchas empresas tienen una lista extensa de problemas conocidos que quieren abordar, lo cierto es que la mayoría no sabe por dónde empezar ni cómo llegar realmente a la raíz de estos desafíos, más allá de aplicar soluciones temporales.